La obediencia no siempre se siente como obediencia
El poder contemporáneo rara vez necesita ordenar de forma explícita: puede diseñar contextos en los que una opción parezca inevitable.
La obediencia clásica imagina una orden y una persona que la cumple. Esa escena existe, pero no agota el fenómeno.
También obedecemos cuando el entorno reduce las alternativas, cuando la responsabilidad se reparte entre muchas manos o cuando una regla se vuelve invisible por costumbre.
Analizar poder psicológico significa estudiar no solo quién manda, sino cómo se construye la sensación de que no había otra posibilidad.