Reseña INFORME DE LA INFORMACIÓN de Manuel Vázquez Montalbán.
Los factores de la superestructura que producen la información
El autor, escritor, periodista, poeta e investigador de reconocido prestigio, publica en una edición extendida en 1975 sus reflexiones sobre los poderes mediáticos y la información recibida. Quiere concluir que la labor del periodista más que los premios o vivir de profesión necesita para serlo recuperar la dignidad de la búsqueda de la verdad histórica y popular, sin intermediarios y para ello citará libros y autores: Chomsky, El dinero del poder, de Díaz Herrera y El sistema de Mario Conde.
Expone que el público está sin defensa ante “la conspiración informativa” y la dependencia del poder económico-político. Siendo el Estado un mal árbitro, temeroso del “cuarto poder” y sus variaciones sobre sí mismo si hubiese animosidad de impedir “monopolios informativos”.
Comenta como la prensa en sí no es un negocio que de rédito económico per se. Sino que es un vehículo para tener un poder mediático.
Por otro lado, Manuel habla sobre la autocensura que cada uno se hace así mismo cuando trabaja en un medio trayendo las siguiente palabras “…a un padre de familia no se le va a pedir que sea héroe todos los días”.
El profesional de la información se va a ver sometido como profesional de la cultura a la represión o a la integración manipuladora de intentar ser ecuánime con las piezas informativas.
Y hace una reflexión sobre la población de más de 14 años que no estuviese escolarizada y por lo tanto tomarán por “veraces” la información de los “mass media” puesto que el juicio crítico se hace en las clases.
Añade que el capitalismo y el sector consumista genera un sujeto de la información que también es objetivo de la misma.
Bajo el franquismo, la información dependía directa o indirectamente del Estado. Los propietarios de medios tenían que tener una adhesión al Régimen y también sus consejos de administración. De tal manera que podían secuestrar publicaciones incluso después de la “ley de prensa” y por ello, las editoriales cuidaban mucho que esto no pasase.
Ya en democracia, los Gobiernos de turno, pueden usar el “pressin fiscal” para intentar cambiar líneas editoriales. Y al mismo tiempo, puede haber un NODO disfrazado de diversidad “plurimediática” para instrumentalizar el poder de manera maquillada. Habiendo un pacto de las cúpulas del poder mediático, político y económico para fijar objetivos de transmisión de las ideologías dominantes, dibujando un futuro que conecta con intereses del sector emergente de la sociedad.
Por otro lado aparecen los intelectuales orgánicos de empresa, que son bien vistos por el público y por los poderes económicos y que llegan a atener tanto poder como el director del medio en cuestión.
De manera modesta, en aquella época también aparecen los “columnistas” que pueden seguir o no la línea editorial pero sí que generan identificaciones con el lector del periódico. Y delata que más allá del contenido de las noticias, su colocación en las páginas del periódico ya se hace de manera ideológica o con un criterio determinado de tal manera que habrá más o menos lectores por este orden de aparición en la página.
También se plantea lo contrario, si la ley del mercado no producirá monolitismo y desidentificación de la diferencia con el objetivo de quitarle su capacidad de poner en cuestión el modelo dominante. Y acaba haciendo una reflexión al profesional de la información para que no tenga una pauta de “doble verdad” y no finja pluralismo cuando realmente se hace monolitismo.
Sergio García Soriano.
Psicólogo y escritor.