El coste psíquico de vivir en alerta política permanente

Urgencia, amenaza y conflicto continuo pueden producir movilización; también agotamiento, indefensión y retirada.

La alerta permanente puede relacionarse con movilización o fatiga. Esquema conceptual del artículo, sin escala clínica.

La comunicación política compite por una atención limitada. La amenaza capta esa atención con eficacia, pero mantenerla de forma sostenida tiene costes.

Cuando cada jornada se presenta como decisiva, excepcional o irreversible, la ciudadanía puede pasar de la vigilancia a la fatiga. No es indiferencia: es una forma de saturación.

Pensar la salud democrática exige observar también la carga emocional que las instituciones, los medios y las campañas distribuyen.

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