La polarización afectiva también puede subir y bajar con una crisis
Evidencia longitudinal valiosa: la polarización afectiva no es fija y puede responder a shocks y cambios contextuales.
Título original de la fuente: Affective Polarization in the Face of Crisis: The Impact of the COVID-19 Pandemic and De-Escalation Policies in Spain
El estudio informa que la polarización afectiva aumentó especialmente entre quienes evaluaban de forma extrema la gestión y percibían amenaza económica; tras medidas de desescalada observó una reducción agregada de siete puntos porcentuales.
Base declarada: panel español de tres olas; diseño Difference-in-Differences. La ficha identifica la pieza como paper revisado por pares y enlaza la fuente original para comprobar su alcance.
El resultado debe interpretarse dentro del diseño, la muestra y las medidas del artículo. Una asociación no demuestra causalidad y los resultados no se generalizan automáticamente a otras poblaciones, periodos o contextos políticos.
Evidencia longitudinal valiosa: la polarización afectiva no es fija y puede responder a shocks y cambios contextuales.
Tipo de evidencia: paper revisado por pares. Ámbito: España. Fecha declarada: 2025-03-11 (day). Ejes de lectura: amenaza; evaluación; afecto intergrupal / crisis; polarización; políticas públicas.
Referencia de evidencia adicional: https://doi.org/10.1093/ijpor/edae059
Fuente original: International Journal of Public Opinion Research